Libro “¿Todo por amor? Una experiencia educativa
contra la violencia a la mujer” (Gairin, 2007, p. 10).
“La violencia no es violencia cuando llega a casos de agresiones físicas
graves; la violencia de género es pensar que un chico que liga mucho es un
machote y una chica una puta o una guarra; es violencia de género pensar que un
hombre solo sea un soltero de oro y una mujer sola una lesbiana o una solterona;
es violencia de género que los chicos y los hombres continúen teniendo ciertos
privilegios que la sociedad no cuestiona;
es violencia de género que la mayoría
de chicas y mujeres hayan de conciliar la vida laboral con toda la carga y
responsabilidad de la esfera privada;
es violencia de género que a los chicos no
se les permita ser débiles, tiernos, no ser los mejores, no ser el número 1, no ser
exitosos en la vida, no ser duros y fuertes y resolver los conflictos a través de la
violencia;
es violencia de género que las chicas crean todavía en el príncipe azul
y todos los mitos del amor romántico;
es violencia de género educar a las chicas
en la sumisión y en la modestia mal entendida; es violencia de género que se
utilicen los celos como mecanismo de control de la pareja y en cambio no se
apueste por las relaciones de confianza;
es violencia de género pensar que las
drogas, el alcohol, ciertas vestimentas y actitudes de las chicas sean atenuantes
de la violencia de género;
es violencia de género no dejar vivir la sexualidad
como un placer y con libertad y responsabilidad de cada persona;
es violencia de
género castrar a los chicos emocionalmente y castrar a las chicas sexualmente;
es
violencia de género pensar que el amor lo puede todo y que el amor nos hace
sufrir;
es violencia de género pensar que precisamente la violencia de género sea
un asunto privado entre el agresor y la víctima”.

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