martes, 16 de octubre de 2018

¿Por qué crecemos odiando nuestro pelo Afro?

Entiendo la socialización como un proceso,  en el cual las personas incorporan normas, roles, valores, actitudes y creencias, a partir del contexto socio-histórico y cultural en el que se encuentran insertos a través de diversos agentes, tales como la familia, el grupo de iguales, los medios de comunicación,  entre otras, tanto las personas, como las instituciones se encargan de que la interiorización de la estructura social sea efectiva.

¿Por qué hablo de Socialización? y ¿qué tiene que ver eso con crecer odiando nuestro pelo?

Es el comienzo de todo, cuando nos paramos a ver detenidamente como fue nuestra infancia y juventud, nuestras amistades y familiares, cómo eran nuestros/as profesores/as, quienes protagonizaban nuestras series favoritas y cómo eran nuestros juguetes más preciados... Entonces aprendemos a ver el mundo que nos rodea y que posición hemos ocupado en el mismo.

 Al igual que Bandura (1982), considero que la mayor parte de las conductas de los seres humanos son aprendidas básicamente a través de procesos sociales, concretamente a través de procesos de observación e imitación dentro de una dinámica de interacción social.  Este autor dijo que “los niños no hacen lo que los adultos les dicen que hagan, sino más bien lo que les ven hacer”. Crecemos asimilando modelos culturales, aprendiendo por imitación, observando a las personas más cercanas y haciendo de ellas un ejemplo al que seguir.

En esta era tecnológica,  la socialización terciaria ha cobrado mucho protagonismo, los medios de comunicación son esenciales para conducir nuestro comportamiento, desde niña hasta la actualidad, lo que he aprendido y lo que siguen transmitiendo a mis conocidas más pequeñas, mis adorables sobrinas ( 7 y 11 años), es un canon de belleza determinado que nada tiene que ver con una mujer real, o que está muy alejado de representar a una mujer negra.

Mis muñecas, las princesas de las películas de Disney, la protagonistas de las telenovelas, en ningunas de ellas estaba representada, puesto que todas eran blancas, delgadas, ojos claros y pelo largo y liso, pero ahí no acaba todo, las mujeres de mi entorno a pesar de tener el pelo rizado, siempre lo llevaban liso, también están las modelos como (Naomi Campbell), cantantes como (Beyoncé,..) y series de TV como (El príncipe de bel air)... buscas personas negras como referente y encuentras que ellas también corresponden con al prototipo social perfecto.



Supongo que aunque en ese momento no lo supiera, cuando cumplí los 11 años edad tenía mis razones para querer alisar mi cabello, razones para odiar mi pelo, para querer parecerme más a ellas.

En la actualidad las cosas han cambiado muy poco, sobre todo si vives en un país europeo, como España, en la televisión no hay programas dirigidos por mujeres negras (excepto uno muy antiguo, dirigido para niñas/os Lucrecia), y la participación en películas, series, o video-clip musicales en ocasiones son estereotipadas o denigrantes. No obstante actualmente ha crecido el numero de youtubers y bloggeras (FrizzyDesi, Pelo Bueno, Afro power, Doralys Brito...) que dan consejos y pautas de como cuidar y peinar el pelo afro y rizado, al igual que mujeres negras en las grandes pantallas como Lupita Nyongo,  incluso series como Black-ish, empire o insecure, empiezan a darnos un mensaje diferente de lo que es ser negra/o y pistas de como aceptarnos tal y como somos.

Parece un movimiento guiado por modas, pero de igual manera es positivo para una socialización sana de las nuevas generaciones negras, para que las niñas puedan ver que son bellas tal y como son, no tienen que "arreglar su cabello", poner extensiones o pelucas para que sea largo y pintarlo de un color más claro para parecer una mujer europea*, es bueno para que puedan normalizar que el cuidado de su cabello no es complicado, es simplemente diferente.  

*(OJO: no es malo realizar todo esto, si de forma consciente es lo que quieres y decides hacer). 



lunes, 15 de octubre de 2018

El pelo como señal de Identidad y Empoderamiento de la Mujer Negra

Nací en la capital de la República Dominicana, una hermosa isla caribeña, donde más del 70% de la población es mixta, debido a las ricas mezclas culturales.

Desde muy pequeña me he identificado con calificativos tales como, "morenita", "café con leche", "piel canela", indiecita" o "meztiza", como si ser negra fuese algo malo y ser "morenita" no te hace  negra del todo.

Tenía el pelo negro y rizado, mi madre me definía los rizos con los dedos y me peinaba con cintas de colores. Cuando cumplí 10 años no me gustaban, ni las coletas y menos mi pelo rizado, mi pelo se encogía y parecía corto, mientras que cuando lo estiraba estaba asombrosamente largo, así que un año después sin consentimiento de mi mamá desrisé mi pelo, estaba hiper-liso y largo.

15 años.
Mi madre es peluquera y tenía un salón de belleza al lado de nuestra casa, crecí viendo a las mujeres del barrio, yendo cada fin de semana ha alisar sus cabellos,  hacerse peinados y tintes, escuchaba los típicos comentarios sobre lo que se entendía como "Una mujer bella" y una mujer con el pelo rizado no entraba en aquellas definiciones y anécdotas. 
18 años

A mis 14 años llegué a Madrid, para mí el pelo siempre ha sido prioridad, las uñas, el físico, permanecer "bella" siempre fue una obligación, para mí estar con el pelo rizado no era un peinado,más bien significaba "estar despeinada"  o desarreglada "descricajada", por esta razón hasta mis 24 años mi lema fue" el pelo rizado me da dolor de cabeza", duré 13 años de mi vida alisando mi pelo cada fin de semana, todos los sábado, casi de manera ritual.



Cuando cumplí los 23 años me uní a la lucha feminista, decidiendo auto-denominarme feminista sin sentirme avergonzada o presionada por mi entorno, en esta misma época 2013, coincidía con mi graduación  en una formación como técnica superior en Integración Social y con mi decisión de cortarme el cabello.
24 años

23 años



No estaba acostumbrada a llevar el pelo corto, pero me encantó, sin embargo, me compré extensiones y me las ponía para salir de fiesta. 







A finales del 2016, quería un cambio de look y se me ocurrió tintar mi pelo de blanco, evidentemente mi pelo no lo resistió, se quebró y decidí realizarme "el gran corte", no sabía a lo que me atenía,  los 3 primeros meses fueron insoportables, os cuento por qué:

1. Los comentarios negativos de la gente
2. Te sientes rara e insegura
3. No tienes referentes de belleza con el pelo así
4. Te ponen apodos de mal gusto
5. Etc... podría seguir la larga lista...

Este cúmulo de factores negativos, a pesar de haberme realizado un corte como este, hizo que siguiera alisando mi pelo y poniéndome exenciones. 

En la siguiente foto, el largo de mi pelo es como el de mi flequillo, me tinté de negro para que las extensiones se vieran más naturales y no se me notarán.



2016: extensiones

Entonces  mi pelo me daba por las orejas, empecé a cuidar de él, me hacia trenzas y utilizaba producto para mi tipo de pelo, aprendí  a quererlo y cuidarlo, dos años me ha bastado para aceptar mi identidad cultural, para sentirme orgullosa de mi afro-descendencia.

¿A qué debo mi cambio?  pues, soy una feminista que vive en España, por lo tanto rodeada de una ideología muy occidental, incluso realicé un Máster en Estudios de Género, donde me bastó solamente un mes para darme cuenta de que, no solo soy mujer, SOY MUJER NEGRA.


2 años y medio de transición (Finales de 2016. 2017-18)

Cuento esto,  para poneros en antecedentes, ya que utilizaré este blogg para hablar sobre temas similares.