lunes, 15 de octubre de 2018

El pelo como señal de Identidad y Empoderamiento de la Mujer Negra

Nací en la capital de la República Dominicana, una hermosa isla caribeña, donde más del 70% de la población es mixta, debido a las ricas mezclas culturales.

Desde muy pequeña me he identificado con calificativos tales como, "morenita", "café con leche", "piel canela", indiecita" o "meztiza", como si ser negra fuese algo malo y ser "morenita" no te hace  negra del todo.

Tenía el pelo negro y rizado, mi madre me definía los rizos con los dedos y me peinaba con cintas de colores. Cuando cumplí 10 años no me gustaban, ni las coletas y menos mi pelo rizado, mi pelo se encogía y parecía corto, mientras que cuando lo estiraba estaba asombrosamente largo, así que un año después sin consentimiento de mi mamá desrisé mi pelo, estaba hiper-liso y largo.

15 años.
Mi madre es peluquera y tenía un salón de belleza al lado de nuestra casa, crecí viendo a las mujeres del barrio, yendo cada fin de semana ha alisar sus cabellos,  hacerse peinados y tintes, escuchaba los típicos comentarios sobre lo que se entendía como "Una mujer bella" y una mujer con el pelo rizado no entraba en aquellas definiciones y anécdotas. 
18 años

A mis 14 años llegué a Madrid, para mí el pelo siempre ha sido prioridad, las uñas, el físico, permanecer "bella" siempre fue una obligación, para mí estar con el pelo rizado no era un peinado,más bien significaba "estar despeinada"  o desarreglada "descricajada", por esta razón hasta mis 24 años mi lema fue" el pelo rizado me da dolor de cabeza", duré 13 años de mi vida alisando mi pelo cada fin de semana, todos los sábado, casi de manera ritual.



Cuando cumplí los 23 años me uní a la lucha feminista, decidiendo auto-denominarme feminista sin sentirme avergonzada o presionada por mi entorno, en esta misma época 2013, coincidía con mi graduación  en una formación como técnica superior en Integración Social y con mi decisión de cortarme el cabello.
24 años

23 años



No estaba acostumbrada a llevar el pelo corto, pero me encantó, sin embargo, me compré extensiones y me las ponía para salir de fiesta. 







A finales del 2016, quería un cambio de look y se me ocurrió tintar mi pelo de blanco, evidentemente mi pelo no lo resistió, se quebró y decidí realizarme "el gran corte", no sabía a lo que me atenía,  los 3 primeros meses fueron insoportables, os cuento por qué:

1. Los comentarios negativos de la gente
2. Te sientes rara e insegura
3. No tienes referentes de belleza con el pelo así
4. Te ponen apodos de mal gusto
5. Etc... podría seguir la larga lista...

Este cúmulo de factores negativos, a pesar de haberme realizado un corte como este, hizo que siguiera alisando mi pelo y poniéndome exenciones. 

En la siguiente foto, el largo de mi pelo es como el de mi flequillo, me tinté de negro para que las extensiones se vieran más naturales y no se me notarán.



2016: extensiones

Entonces  mi pelo me daba por las orejas, empecé a cuidar de él, me hacia trenzas y utilizaba producto para mi tipo de pelo, aprendí  a quererlo y cuidarlo, dos años me ha bastado para aceptar mi identidad cultural, para sentirme orgullosa de mi afro-descendencia.

¿A qué debo mi cambio?  pues, soy una feminista que vive en España, por lo tanto rodeada de una ideología muy occidental, incluso realicé un Máster en Estudios de Género, donde me bastó solamente un mes para darme cuenta de que, no solo soy mujer, SOY MUJER NEGRA.


2 años y medio de transición (Finales de 2016. 2017-18)

Cuento esto,  para poneros en antecedentes, ya que utilizaré este blogg para hablar sobre temas similares.


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